martes, 27 de enero de 2026

POESÍA: INSECTOS


Mari enseña, 

Mari muestra, 

Mari seduce, 

Mari mira, 

Mari sonríe, 

Mari posa. 

Y posa con ganas.

Pero un día 

se da cuenta 

de que como mejor 

se ve el mundo 

es cara abajo 

porque no araña. 

Desde entonces, 

Mari quita. 

Y que le quiten lo bailao.

lunes, 26 de enero de 2026

POESÍA: VIDA


Tiene desplegadas 

sus cosas

por toda la casa:

unas pocas joyas 

en una caja de madera,

el collar que le regalaron 

sus colegas en la jubilación,

unos pendientes buenos, 

el anillo con la esmeralda

que heredó de la abuela, 

la mantilla que había 

llevado a misa

y los pañuelos 

con sus iniciales bordadas

encima de los camisones 

de encaje. 

Todos sus muertos 

descansan en paz

rodeados 

de parientes y amigos, 

en la caja de colacao 

gris metálica

donde guarda recordatorios 

y fotografías 

en blanco y negro. 

Los manuales

de los electrodomésticos 

y las facturas

se van acumulando 

en un cajón de la cocina,

las recetas y notas pequeñas

escritas con letra de maestra

esparcidos por aquí y por allá,

y están también

la cafetera italiana

el jarrón de cristal 

y la planta gigante

de hojas verdes 

que dura todavía,

las novelas de Ana María Matute,

Carmen Martín Gaite 

y Agatha Christie, 

la vajilla que compraron 

al casarse,

las agujas de punto de hierro, 

ovillos viejos de lana,

manteles y servilletas 

de punto de cruz... 

No se desprende de nada

porque ahí sigue viviendo él, 

en el regazo de todos 

esos objetos que la acompañan. 

domingo, 25 de enero de 2026

POESÍA: FÍJATE EN ELLOS


Fíjate bien en ellos

porque no cejan.

Parecen como nosotros, 

pero chupan sangre. 

Los espantas

y vuelven a posarse 

en tu cabeza.

Cruzas el océano 

por huirlos

y al llegar los encuentras, 

esperándote.

Son crueles. 

Sin prisas. 

Se saben inmortales.

No temen plegarias 

ni conjuros.

Nunca faltan 

a ninguna fiesta.

Vienen a recordarte 

que te esperan,

a ensuciarte la dicha 

que disfrutar no saben.

Da igual que nunca

les hayas hecho daño,

vomitan su veneno 

en tu solapa.

No les tengas piedad. 

Ellos nunca perdonan, 

carecen de sentimientos. 

Míralos cómo ríen. 

Parece que están vivos.

PINTURA: RENE MAGRITTE


El nombre “El Dominio de Arnheim” proviene de uno de los cuentos del famoso poeta y escritor estadounidense Edgar Allan Poe. En la historia se habla de un hombre próspero llamado Ellison, quien, además de su fortuna, hereda una cantidad exorbitante de dinero de su tío lejano y, en lugar de gastarlo en sí mismo o en obras de caridad, se propone encontrar el lugar perfecto y mejorarlo mediante la jardinería y la construcción, para convertirlo en el paisaje más hermoso de la Tierra. Encontró dicho lugar en el ficticio Arnheim. Gran parte de la historia se dedica simplemente a describir el paisaje e intentar transmitir su suprema belleza. Poe parece sugerir que el paisaje refleja una sensación interior de serenidad y equilibrio, que cualquier ser humano puede alcanzar con la guía adecuada. Si bien la historia está abierta a la interpretación, probablemente sea mejor hacerlo en términos simbólicos.

Rene Magritte pintó varias versiones de esta pintura, nueve en total, como era habitual en él. Se presenta aquí la última, de 1962. Todas representan el motivo de una cordillera con la distintiva cabeza de águila y huevos de pájaro en yuxtaposición. La obra exhibe un sereno paisaje montañoso dominado por escarpados picos nevados que se alzan hacia un cielo con luna creciente. Sin embargo, lo que capta la atención es el tratamiento humanizador de uno de los picos, con forma de cabeza de águila, que se integra orgánica y sorprendentemente con el terreno circundante. En primer plano, sobre un muro o barrera de piedra, se encuentra un sencillo nido de pájaro sin adornos que contiene dos huevos esféricos y blancos. La yuxtaposición de la colosal montaña animada y el diminuto nido, lleno de vida, introduce un diálogo de escala y una personificación surrealista de la naturaleza, característico de las narrativas artísticas oníricas y sugerentes de Magritte. Esta obra puede interpretarse como una exploración de los temas de la protección, la creación y la trascendencia de la naturaleza, evocando una sensación de misterio y contemplación.

sábado, 24 de enero de 2026

PINTURA: GERTRUDE ABERCROMBIE


Con sus enigmáticos retratos, paisajes y pinturas de interiores, Gertrude Abercrombie (1909-1977) añadió una voz distintivamente estadounidense y femenina al movimiento surrealista, predominantemente europeo y masculino. Sondeó la geografía psíquica de su Medio Oeste natal, combinando las tendencias estéticas de artistas como Salvador Dalí y René Magritte con un enfoque en los espacios rurales. Abercrombie nació en Texas, creció en Illinois y estudió brevemente en la Escuela del Instituto de Arte de Chicago. 


Desplegó un léxico visual conciso de símbolos personales y una paleta sobria y sobria en sus pinturas de interiores, paisajes y naturalezas muertas, repletas de objetos y escenas cotidianas: conchas, huevos, gatos negros, búhos, caracoles, puertas, fruteros, muebles victorianos, árboles desnudos y paisajes iluminados por la luna, entre otros. Realizó muchas variaciones de sus temas favoritos: interiores escasamente amueblados, paisajes áridos, autorretratos y bodegones. Muchas composiciones presentan a una mujer solitaria con un vestido fluido, a menudo representado con atributos de brujería: un búho, un gato negro, una bola de cristal o un palo de escoba.​ Estas obras a menudo eran autorretratos.


Abercrombie creó un repertorio encantador de llanuras, la luna llena, árboles desnudos, rocas blancas, casitas cuadradas, senderos, torres, ventanas, habitaciones casi vacías, pinturas dentro de pinturas, cartas, guantes, teléfonos, conchas marinas, sillas, una tumbona victoriana, jarrones, flores, un pedestal, gatos, búhos y caballos. Sus austeros paisajes están ocupados por figuras femeninas altas, esbeltas y, sí, majestuosas, vestidas con túnicas largas, sencillas, incluso penitenciales. Estas mujeres tienen ojos grandes, oscuros y hundidos, de felino. Sus posturas y gestos son formales, como si estuvieran en un escenario, realizando un ritual, lanzando un hechizo o sirviendo de testigos o guías. Estos cuadros estilizados, con sus símbolos repetidos y motivos mágicos, confieren a las pinturas de Abercrombie la apariencia y el aura de jeroglíficos o cartas del tarot.


Su paleta melancólica estaba tan cuidadosamente definida como sus imágenes. Y aunque sus distintivos colores crepusculares expresan sus estados de ánimo y sentimientos, también reflejan la luz de los Grandes Lagos que hace que los cielos vespertinos del norte de Illinois y Chicago sean tan inesperadamente luminosos, un espectro redentor de grises oscuros, rosas coral y turquesas preciosas que adornan la crudeza de la ciudad y la monotonía de la tierra monótona. Pero el foco de las pinturas de Abercrombie son los anhelos y temores que despiertan complejos dilemas psicológicos. Su misión autoimpuesta era emitir informes meteorológicos desde una mente tormentosa.

viernes, 23 de enero de 2026

POESÍA: NAUFRAGIO

 


Al final,

aquí estamos 

reuniendo los ritmos:

el eco resonante,

la sucesión 

de las sombras,

el crujir de las ilusiones. 

Volteamos la bola 

de cristal, y nos vemos

tratando de empujar

un barco de papel 

hacia su idea, 

pero la tormenta

siempre termina

por provocar el naufragio. 

Al final,

apagamos el lugar,

apagamos el poema

y si no tenemos

un mínimo de cuidado, 

nos apagamos nosotros. 

HISTORIAS MÍNIMAS: EL JUEGO


Unos cuantos monigotes de plástico danzan en el tablero. De vez en cuando, un movimiento inesperado y brusco los lleva de una punta a otra, alejándolos del objetivo. El jugador, erigido como un poderoso contrincante, ha esparcido ya clones de su feo monigote por gran parte de la superficie. Despliega su ejército de figurines de colores con forma de misil, sabedor de que le colocará en una situación aventajada con respecto al resto de  competidores. 

Se ha encaprichado de un blanco nuevo que no debería ser objeto del juego, pero él se inventa sus propias reglas y nadie se las discute. 

Impredecible. Humillante, amenaza a los adversarios. Tiene un juguete para desgastar hasta fundirlo. La figurita del misil rojo es la primera en llegar hasta la Gran Isla de Hielo, el resto observa. De fondo, alguna protesta ahogada. Tras ella, otras tantas fichas azules y blancas y un puño que se alza en el aire. La partida no ha terminado. 

jueves, 22 de enero de 2026

POESÍA: CONFESIÓN


Escribir es

mi manera viva de suicidio.

Escribir es

mi manera sagrada de rebelión.

Escribir es

mi manera íntima de pornografía.

Escribir es

mi manera profana de martirio.

Escribir es

mi manera vestida de desnudo.

Escribir es

mi manera carnal de armadura.

Escribir es

mi manera ruidosa de silencio.

Escribir es

mi manera cicatriz de la herida.



Si está de acuerdo

estampe su firma abajo. 

 

         _______𝑃𝑎𝑐𝑜𝑔𝑜𝑟_____